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12 de julio de 2010

CRÓNICA COMPULSIVA DEL MUNDIAL DE SUDÁFRICA (VII). Jugamos como siempre y ganamos como siempre.

1986. Méjico. Bélgica nos elimina en la tanda de penaltis después de fallar Eloy, tras una exhibición del Buitre en Querétaro frente a Dinamarca. Sólo se perdió un partido, el de la fase de grupos, en el que Brasil venció por la mínima en un encuentro en el que el árbitro no vio un gran gol de Michel al considerar, en un error garrafal, que el balón no había traspasado la línea de gol.
1994. EEUU. Nuestro eterno rival Italia nos elimina con el descarado codazo a Luis Enrique que se retira sangrando escandalosamente sin que el árbitro vea nada, Salinas fallaría un gol sólo ante la portería.
1998. No pasamos ni la fase de grupos con un desafortunado Zubizarreta cantando ante Nigeria.
2002. Corea y Japón. El peor arbitraje de la historia contra España, el árbitro egipcio benefició descaradamente a la anfitriona Corea anulando dos goles al equipo de Camacho y con varios fueras de juego injustos cuando nuestros jugadores se plantaban sólos delante del portero. Terminó pitando el final de la prórroga justo cuando se disponía la selección a lanzar un córner. En el lanzamiento del penalti decisivo falló Joaquín. España se marchaba eliminada sin perder un solo partido.
2006. Francia que había sido ridiculizada días antes por nuestra prensa deportiva, sin más méritos apea a una excelente generación de futbolistas jóvenes que emergía de la mano de Luis Aragonés y que posteriormente ganaría la Eurocopa.
2010. Sudáfrica. Una agónica final en la que se dan todos los ingredientes para que la cruel historia se repitiera una vez más: un pésimo árbitro consintiendo reiteradamente el terriblemente violento juego holandés, un sinfín de oportunidades erradas, la tan temida prórroga que nos llevaba inexorablemente hacia nuestro fatal destino en los penaltis... Pero no, esta vez no, por fin hubo justicia.
Y la hubo porque sólo existió un equipo sobre el terreno de juego que buscó ganar el partido, que quiso jugar, que propuso sus argumentos meramente futbolísticos, unos argumentos que han hecho de esta selección un ejemplo a seguir y que ha engrandecido a este deporte.

El dicho “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, nos acompañaba en cada desgraciada eliminación de cada campeonato.
Pero esto se acabó, ahora se ha pasado al “Jugamos como siempre y ganamos como siempre”, porque en la Eurocopa se terminó de una tacada con varios maleficios: el de Italia, el de los penaltis y el de cuartos. Ese partido fue clave para dar el último impulso a este grupo de jugadores.
En la semifinal asistimos a la confirmación de todo esto venciendo sin contemplaciones a una selección que asustaba por su trayectoria en Sudáfrica y que fue un juguete en manos de España, junto con la final fue el partido más importante de este Mundial.
A los que descubrimos la pasión por este deporte gracias a “Naranjito”, nos hacía falta una alegría así, nos lo merecíamos, el fútbol nos lo debía. Pero no sólo a mi generación, en estos momentos también me acuerdo de aquellos que ya no están entre nosotros, de tantos amantes del fútbol que nunca en su vida pudieron disfrutar de un logro de tal envergadura, me acuerdo de los privilegiados jóvenes que no vieron jugar a Camacho o a Luis Enrique, que no saben lo que es el 12-1 a Malta, pero que están viviendo junto a sus abuelos un momento histórico que quizás no se vuelva a repetir en mucho, mucho tiempo.
Todos estamos agradecidos, este país se lo merecía.
Guardemos todos en un rinconcito de nuestra mente las paradas de Casillas, la eficacia de Villa, el cabezazo de Puyol y el gol de Iniesta, porque sin duda pasarán a formar parte de una de las mejores experiencias de nuestras vidas.
Venía repitiendo últimamente que en este Mundial parecía que el fútbol por fin estaba siendo justo, y lo ha terminado siendo llevando a la final a dos selecciones frecuentemente maltratadas por este deporte. Ambas sufrieron una redención histórica en Sudáfrica, pero finalmente venció el buen fútbol, un fútbol que se ha hecho un favor a sí mismo, ganó el mejor y ganó de una manera que todavía nos enorgullece más, somos los campeones con todo el mundo rendido a nuestros pies, celebremos este momento como se merece.

1 comentario:

  1. Es mas, yo diria: jugamos como siempre, ganamos como nunca...

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