LLEVAN PENSANDO...

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11 de abril de 2011

LOS EXCESOS NUNCA FUERON BUENOS

Me gusta mucho la fabada, pero es un "plato muy fuerte", por un momento me imagino comerme cuatro platos en dos semanas y media y, la verdad, me tira un poco para atrás.
Los helados, los dulces, los aperitivos, las cervecitas...., las cenas copiosas y costosas, todo un capricho para nuestros paladares, pero siempre en su justa medida, no convienen los atracones y menos durante 18 días.
También me encanta viajar, aunque no me veo yo emprendiendo varios viajes en menos de 3 semanas, con lo que ello conlleva de planificación, desplazamientos, gastos, el hacer y deshacer maletas, o el simple hecho de estar fuera de tu entorno, de tu casa, tus comodidades.... hogar, dulce hogar.
Maratones de películas, de capítulos de tus series favoritas, de obras de arte en museos, de conciertos... todo cansa.
Y ocurre lo mismo con todo lo que nos gusta, lo que nos hace pasar magníficos momentos. A mí personalmente me gusta espaciarlos en el tiempo para saborearlos, disfrutarlos, asimilarlos después lentamente, evocarlos en mi mente una y otra vez, recordarlos con cariño y añoranza, para que una vez pasado un tiempo prudencial sientas la necesidad de volver a experimentar sensaciones parecidas y surja en ti la renovada ilusión de repetir la experiencia. Con esos pequeños detalles, a veces insignificantes, vamos dando sentido a nuestra vida a la vez que conseguimos ir contrarrestando los sinsabores que la misma nos puede proporcionar.
Cualquier cosa en exceso no es buena, aunque ésta nos agrade mucho.
En todo esto me ha hecho pensar lo que se nos avecina desde el próximo día 16 de abril hasta el 3 de mayo. En apenas 18 días, y si una catástrofe futbolística no lo impide, nos vamos a enfrentar a 4 de estos "platos fuertes" que nos puede brindar el deporte rey, un Real Madrid-F.C. Barcelona o Barça-Madrid para que nadie se me enfade...
Las circunstancias del caprichoso destino van a hacer coincidir el "Clásico", el "Partido del año", del siglo o como se le quiera llamar, cuatro veces en un período muy corto de tiempo. Al margen de exageradas denominaciones periodísticas, sí que es cierto de que se trata de uno de los mejores partidos de fútbol, sino el mejor, que se puede ver en Europa, e incluso en el mundo. Una auténtica delicia para forofos de ambos equipos y aficionados en general a este deporte. 
Pero en este caso, ¿no parece demasiado?, ¿no le quita un poco de gracia al asunto?. Creo que en cierta medida, esta casualidad disfrazada de calendario futbolero le va a restar a este tipo de partidos un poco, si no de aliciente, sí algo de autenticidad, de añoranza, de deseo... Encuentros que en otras circunstancias tenemos que esperarlos muchos meses durante los cuales nos creamos la necesidad, caldeamos el ambiente, alimentamos la polémica y en definitiva nos preparamos para un acontecimiento de tanta importancia para nosotros.
Quizás sea la espera lo que hace engrandecer algunas cosas, igual que el insinuar en vez de mostrar todo explícitamente, o el probar las cosas en pequeños sorbos o paladear pequeñas dosis de algo exquisito.
Por otra parte debemos estar muy atentos a las posibles consecuencias de este atracón: comenzaremos a escuchar en nuestros hogares cosas como: "¿otra vez hay fútbol?", "pero... ¿éste no será importante, no?", por no hablar del incremento en los índices de conflictividad conyugal y los correspondientes divorcios. El nivel de estrés de los futboleros se disparará por las nubes, no habrá tiempo material para digerir un partido porque estaremos con los preparativos para el siguiente... Nuestros periodistas deportivos no darán abasto, enlazarán una crónica con otra, se entremezclarán ruedas de prensa post-partido con las pre-partido, no dará tiempo a inventarse fichajes para hacer portadas... A la vez que el gobierno respirará aliviado teniendo a la gente distraída en otras cosas. Mientras, los barcelonistas se frotan las manos ante la posibilidad de encadenar varias humillaciones blancas seguidas y los madridistas esperamos con mucho temor estos enfrentamientos, agarrados a las matemáticas con la esperanza de que el fútbol es un deporte de once contra once.
Balon de Futbol
Así es el fútbol, capaz de todo, de lo mejor y de lo peor, de dar edificante ejemplo o de mostrar nuestras miserias, de mover masas y de paralizar el mundo, de variar comportamientos, influir en vidas, costumbres, estados de ánimo... pero por favor, cuidado con los excesos, nunca fueron buenos...

5 comentarios:

  1. Yo soy de las que no se cansa de lo que me gusta. Ya sea una comida, podría estar comiendo todos los días arroz, de un grupo de música, ya sabes que cuando me da por escuchar alguno me puedo pasar años con el mismo CD puesto en el coche y cada día lo disfruto más, un perfume, no me canso del que uso desde hace años. Pero como dice el refranero: "si quieres caldo, toma dos tazas", a veces te puedes empachar con tus propios deseos.
    Espero no empacharme nunca de todo lo que me gusta.
    Un beso, un beso, un beso, un beso, jeje.

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  2. Odio la "fabada" por encima de cualquier otra de las cosas de este mundo. La odio desde que era pequeña y mis padres me hacían rebañar el plato. Aprendí a almacenar grandes cantidades de fabada en la boca para, después, escupirlas en el inodoro o en una servilleta... En fín, un caso perdido. La fabada me siguió persiguiendo en momentos cruciales de mi vida, como por ejemplo el día que fui a conocer a mis suegros: "fabada para comer"... ¡Qué historias tengo con ese alimento!.

    Nunca se te ocurra invitarme a comer fabada.

    El resto de las cosas que comentas me gustan como a ti, en su justa medida. De vez en cuando un helado, un viaje, un dulce...

    En cuanto al futbol ¿qué le vamos a hacer?. A mi no me gusta nada, pero tengo mis hobbies alternativos mientras mi marido lo vea, porque me imagino que lo televisarán.
    Me da igual quien gane de los dos, aunque pueda ser considerada una blasfema; me da lo mismo. Son hombrecillos, que dan patadas a un balón, con sueldos muy parecidos y diferentes camisetas. No les veo grandes diferencias. Así, que gane el mejor, o el peor...

    Un abrazo.

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  3. Yo tampoco me canso de las cosas que me gustan, pero también me gusta espaciarlas. A veces lo he comentado, por ejemplo la gente que está todo el día en los bares o cafeterías etc.. A mi ya de por si no me gustan los bares, pero cuando voy a uno, o cafetería o lo que sea, lo disfruto. Otro ejemplo, las pelis o la música. Me sigue gustando la misma música que cuando tenía 14 años, no ha dejado de gustarme, pero no la escucho cada día. Si necesito música cada día, no puedo pasar sin escucharla, pero no abuso tampoco de ninguna en particular.

    Vamos, que estoy totalmente de acuerdo, todos los excesos, todos los extremos, son malos ■ ■ ■

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  4. Juani, me alegro de que no te canses de lo que te gusta... por la cuenta que me trae, ;)

    Una de fabada para Towandaaaa...., ¡huy perdón!. XD

    Veo que estamos de acuerdo maiquemasque, aunque siento curiosidad por saber la música que escuchabas a los catorce años

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  5. Pues yo como Juani, cuando me engancho un disco en el coche, este aguanta hasta que alguien entra y lo cambia, y la comida igual. Pero como dicen, hasta el jamon cansa... Supongo que todos tenemos un limite...

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