LLEVAN PENSANDO...

REDES SOCIALES

19 de octubre de 2015

RIVERA vs IGLESIAS

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El programa comenzó con una de esas geniales intros a las que nos tiene acostumbrados el equipo de Salvados. Utilizando ese estilo propio casi cinematográfico para adentrarnos en un debate atípico con una estética nueva, enmarcado en un modesto bar de barrio obrero, con unos cafés con leche en vaso (el de toda la vida, el de caña) de por medio. Con Évole haciendo de un Campo Vidal con barba y parka, jóvenes oponentes en mangas de camisa que vienen juntos en taxi charlando amistosamente de sus cosas... Los tres protagonistas compartiendo mesa para 5, muy buena la metáfora de las dos sillas vacías...
Toda una cuidadosamente descuidada escenificación para plasmar una nueva imagen de la política de nuestros tiempos, sin preguntas ni sillas pactadas, sin prohibiciones, sin inútiles parafernalias. Fuera corsés, abran las ventanas, ¡que sople aire fresco!.

Admito que ayer eché de menos al Iglesias tertuliano, ese del discurso punzante, desmelenado e irreverente. Vemos ahora a un Pablo más comedido, dando una imagen más afable, reconociendo errores a diestro y siniestro como la tan criticada y a la vez imitada renta básica para todos, o incluso la imagen que dan de incapacidad de cuadrar las cuentas con sus propuestas económicas.
Y es que no es lo mismo ser un profesor de Universidad televisivo sin ninguna responsabilidad o peso político a tus espaldas, o navegar en los mítines envalentonado con el viento de las encuestas a tu favor, que presentarte a un debate casi en condición de inferioridad contra un más que digno adversario que te está robando gran parte de tu electorado y que viene crecido.

En cuanto al discurso, ya nos vamos conociendo Pablo, ya no nos vale con rumiar hasta la saciedad el genial análisis de la situación del país que hacíais. La gente, todos, queremos más, queremos soluciones, o por lo menos las recetas, que nos digas el menú completo, plato por plato. Sigues con "la clase" bien preparada y en eso eres muy bueno, pero tu efervescencia se diluye en teorías utópicas, en vanas promesas y en monótonas faltas de concreción.

Al otro lado de la mesa teníamos a un adversario confiado, como aquel que es guapo y encima lo sabe. Ese yerno deseado, correcto, incluso amable, pero que cuando toma  la palabra es una apisonadora. Hábil, rápido, directo, concreto, de verbo fluido, y lo más importante: creíble, entendible, REALISTA, aunque ayer demasiado arrollador quizá, acaparando demasiada conversación, un poco invirtiendo los papeles.

La estrategia de ambos les llevó a dar una imagen por momentos de cierta vulnerabilidad de Pablo Iglesias y de un mayor manejo de la situación por parte de Albert Rivera.

En cierto modo Podemos ha sido muy útil, (y lo seguirá siendo sobre todo a nivel local o incluso autonómico) y necesario para de alguna manera regenerar un poco el mundo de la política, para que muchos se planteen cosas que, por obvias que parezcan, hasta ahora nadie se había atrevido a plantear abiertamente. Han conseguido que se marquen ciertas líneas rojas en todos los partidos y que se incorporen al discurso e incluso a algún programa electoral ideas que han sido reivindicadas desde el primer momento por esta formación política. En definitiva han sido los artífices de provocar un cambio de rumbo, un despertar en las conciencias de la sociedad. Inercia de la que se ha aprovechado Ciudadanos tomándoles el relevo en las preferencias de la gente que está dando de lado a Podemos por sus repetidos errores, por el chasco europeo de su amigo Tsipras, por los continuos vaivenes ideológicos y falta de concreción de la que ha pecado. Digamos que el camino estaba allanado y ahora Ciudadanos quiere ser el que recoja los frutos, el que pesque en río revuelto.
De momento Rivera lleva las de ganar y más aún viendo el particular duelo de ayer, del que el catalán para mí salió airoso.

Y sí, ellos también han pagado en negro, cosa desgraciadamente muy habitual en este país. Que Dios nos pille confesados.

18 de marzo de 2015

LA JOYA DEL GLAMPING

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A menudo nos tropezamos con numerosos términos acuñados que se ponen absurdamente de moda, manidas frases hechas y expresiones que se repiten hasta la saciedad, que son bastante socorridos para poder expresarse, pero que por su continua utilización vacían de contenido su significado o credibilidad.
En el tema de la hostelería y sobre todo con el auge de las redes sociales con Internet a la cabeza y webs como Trypadvisor, nos acostumbramos a observar el uso de gran cantidad de clichés, tópicos y demás familia, con el que intentamos describir nuestras experiencias en los establecimientos que frecuentamos. Así, por ejemplo, podemos empacharnos de disfrutar de "alojamientos con encanto" situados en "marcos incomparables", con anfitriones que te "hacen sentir como en casa".

De todo esto me ha hecho reflexionar el hecho de enfrentarme de nuevo a escribir en este abandonado blog sobre mi increíble estancia del fin de semana pasado en La Joya del Valle de Ricote.
Por ello, pido perdón de antemano, porque llevado por el deseo de compartir con todo el mundo tan placentera experiencia, me voy a ver obligado a sucumbir a utilizar muchos de esos tópicos.
Había oído hablar en alguna ocasión sobre las bondades de la zona del Valle de Ricote, y en mi afán por explorar más rincones de mi, no tan conocida como debiera, región de Murcia, me puse manos a la obra a buscar información sobre lugares y alojamientos que merecieran una visita.
Pronto di con un lugar que me llamó la atención, "La Joya del Valle de Ricote", unos "alojamientos con encanto" en pleno corazón de dicho valle, con una pinta estupenda y unos comentarios y críticas de clientes excelentes.
 La cosa se enfrió y pasaron unos días hasta que, quizá el destino quiso que me volviera a encontrar con estos alojamientos en una promoción de Oferplan con el periódico La Verdad de Murcia. Y como, aunque no crea mucho en él, al destino no hay que darle de lado por si acaso, me decidí a reservar para el fin de semana de mi décimo aniversario de boda.
Desde el primer contacto pidiendo información por email  ya se detecta un trato especial con el cliente, digamos que ya empezaba a desprender buenas sensaciones, que se confirmaron en el mismo momento en el que me acerqué a la puerta de entrada de la finca con el coche.

Se trata de una finca agrícola de 275.000 metros cuadrados plagados de palmeras y cítricos  que rezuma encanto por los cuatro costados. En él Llanos y Asís (los anfitriones que te hacen sentir como en casa) se han sacado de la chistera tres tipos de alojamiento para todos los gustos:
- El Cactus: exquisita suite para parejas.
- La Palmera: moderno loft de 2 dormitorios para cuatro personas.
- La Haymah de Ibn Arabí: la auténtica perla de la joya del valle de Ricote, en la que nos alojamos nosotros.

Nada más entrar a la finca acude presto Asís con una sonrisa y una carretilla para transportar las maletas y todo aquello que necesitemos hasta nuestro alojamiento. Desde el principio pone todas las cartas sobre la mesa: "No hagáis nada, aquí habéis venido a descansar". Y nosotros, como nos consideramos personas muy obedientes, hicimos caso.

A continuación Llanos nos invita a pasar a la oficina donde en un ambiente relajado, con música de fondo que contribuye a ello, nos va introduciendo en la experiencia que vamos a disfrutar. Mientras, su marido aparece con un Cocktail de bienvenida hecho con limones de la finca recién exprimidos.
Ambos nos acompañan a descubrir la sorpresa para Juani, que a todo esto no sabía ni a dónde la había llevado, de hecho ni se lo podía imaginar...Una magnífica terraza privada de 27 metros cuadrados con estupendas vistas naturales y 31 metros cuadrados de magia y encanto propios de las Mil y Una Noches aguardaban con aire misterioso. Ni más ni menos que una auténtica haymah berevere traída de Marruecos dotada de todas las comodidades que nos podamos imaginar. Si a esto le añades una cena romántica a la luz de las velas preparada y servida con un mimo, esmero y cariño desbordantes en el propio alojamiento, pondría la guinda a una gran noche.

Es un placer levantarte un sábado por la mañana con un espléndido amanecer en plena huerta con el olor a azahar y ver aparecer a Llanos con un exquisito desayuno en el que no falta de nada y servido en tu propia casa.
Lo mejor es que quedaba todo un día por delante para disfrutar del entorno y las bondades culinarias de la zona.

A las 11 de la mañana nos esperaba nuestra anfitriona para el "Citrus Tour", una visita guiada por la finca en el que aparte de empaparte de la interesante historia de ese lugar, descubrimos variedades de cítricos que desconocíamos que existieran, además de degustarlos y cargar el coche con varias bolsas de obsequio. No hay nada mejor que probar los diferentes tipos de fruta sobre el terreno y recién cogidos del árbol, es una sensación indescriptible.
Tras la inyección de vitaminas, nos disponemos a explorar las diferentes poblaciones que recorren el Valle de Ricote guiados por los acertados consejos que atentamente nos dieron los dueños de la finca.

El recorrido hacia el Mirador de Bayna, el Azud de Ojós y un agradable paseo por los márgenes del río en Blanca, unas tapas y buenas vistas en Ricote, café y unos dulces bizcochos borrachos en Ojós, todo ello contemplando paisajes salpicados de agua, naranjos, limoneros, palmeras y montes, es digno de ver.


Ya por la noche nos esperaba un muy buen menú degustación en el glamurosamente desenfadado Atempo Weekend Bistrot, un rincón parisino en Archena con Paco a la cabeza, en el que no pudimos hacer otra cosa que dejarnos llevar por las anécdotas, curiosidades  y recomendaciones que entre plato y plato nos transmitía con el fervoroso entusiasmo de una persona que vive y siente su dedicación y su negocio como nadie. Buena relación calidad-precio.


Para finalizar nuestra celebración de aniversario aún nos quedaba una visita a las bodegas Luzón de Jumilla y a la vuelta disfrutar con el espectáculo de la floración de los frutales en los campos de Cieza. 
Por ello, el domingo temprano, nos despedimos de Llanos y Asís como quien se despide de unos amigos de los que uno no quiere desprenderse, con una sonrisa que nos pusimos el viernes al entrar y que no nos abandonó en todo el fin de semana, no sin antes llevarme en la maleta un último término para nuestro glosario viajero: el "Glamping" o camping con glamour. 
Sin duda habíamos estado en "La Joya del Glamping".
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