LLEVAN PENSANDO...

REDES SOCIALES

18 de marzo de 2015

LA JOYA DEL GLAMPING

A menudo nos tropezamos con numerosos términos acuñados que se ponen absurdamente de moda, manidas frases hechas y expresiones que se repiten hasta la saciedad, que son bastante socorridos para poder expresarse, pero que por su continua utilización vacían de contenido su significado o credibilidad.
En el tema de la hostelería y sobre todo con el auge de las redes sociales con Internet a la cabeza y webs como Trypadvisor, nos acostumbramos a observar el uso de gran cantidad de clichés, tópicos y demás familia, con el que intentamos describir nuestras experiencias en los establecimientos que frecuentamos. Así, por ejemplo, podemos empacharnos de disfrutar de "alojamientos con encanto" situados en "marcos incomparables", con anfitriones que te "hacen sentir como en casa".

De todo esto me ha hecho reflexionar el hecho de enfrentarme de nuevo a escribir en este abandonado blog sobre mi increíble estancia del fin de semana pasado en La Joya del Valle de Ricote.
Por ello, pido perdón de antemano, porque llevado por el deseo de compartir con todo el mundo tan placentera experiencia, me voy a ver obligado a sucumbir a utilizar muchos de esos tópicos.
Había oído hablar en alguna ocasión sobre las bondades de la zona del Valle de Ricote, y en mi afán por explorar más rincones de mi, no tan conocida como debiera, región de Murcia, me puse manos a la obra a buscar información sobre lugares y alojamientos que merecieran una visita.
Pronto di con un lugar que me llamó la atención, "La Joya del Valle de Ricote", unos "alojamientos con encanto" en pleno corazón de dicho valle, con una pinta estupenda y unos comentarios y críticas de clientes excelentes.
 La cosa se enfrió y pasaron unos días hasta que, quizá el destino quiso que me volviera a encontrar con estos alojamientos en una promoción de Oferplan con el periódico La Verdad de Murcia. Y como, aunque no crea mucho en él, al destino no hay que darle de lado por si acaso, me decidí a reservar para el fin de semana de mi décimo aniversario de boda.
Desde el primer contacto pidiendo información por email  ya se detecta un trato especial con el cliente, digamos que ya empezaba a desprender buenas sensaciones, que se confirmaron en el mismo momento en el que me acerqué a la puerta de entrada de la finca con el coche.

Se trata de una finca agrícola de 275.000 metros cuadrados plagados de palmeras y cítricos  que rezuma encanto por los cuatro costados. En él Llanos y Asís (los anfitriones que te hacen sentir como en casa) se han sacado de la chistera tres tipos de alojamiento para todos los gustos:
- El Cactus: exquisita suite para parejas.
- La Palmera: moderno loft de 2 dormitorios para cuatro personas.
- La Haymah de Ibn Arabí: la auténtica perla de la joya del valle de Ricote, en la que nos alojamos nosotros.

Nada más entrar a la finca acude presto Asís con una sonrisa y una carretilla para transportar las maletas y todo aquello que necesitemos hasta nuestro alojamiento. Desde el principio pone todas las cartas sobre la mesa: "No hagáis nada, aquí habéis venido a descansar". Y nosotros, como nos consideramos personas muy obedientes, hicimos caso.

A continuación Llanos nos invita a pasar a la oficina donde en un ambiente relajado, con música de fondo que contribuye a ello, nos va introduciendo en la experiencia que vamos a disfrutar. Mientras, su marido aparece con un Cocktail de bienvenida hecho con limones de la finca recién exprimidos.
Ambos nos acompañan a descubrir la sorpresa para Juani, que a todo esto no sabía ni a dónde la había llevado, de hecho ni se lo podía imaginar...Una magnífica terraza privada de 27 metros cuadrados con estupendas vistas naturales y 31 metros cuadrados de magia y encanto propios de las Mil y Una Noches aguardaban con aire misterioso. Ni más ni menos que una auténtica haymah berevere traída de Marruecos dotada de todas las comodidades que nos podamos imaginar. Si a esto le añades una cena romántica a la luz de las velas preparada y servida con un mimo, esmero y cariño desbordantes en el propio alojamiento, pondría la guinda a una gran noche.

Es un placer levantarte un sábado por la mañana con un espléndido amanecer en plena huerta con el olor a azahar y ver aparecer a Llanos con un exquisito desayuno en el que no falta de nada y servido en tu propia casa.
Lo mejor es que quedaba todo un día por delante para disfrutar del entorno y las bondades culinarias de la zona.

A las 11 de la mañana nos esperaba nuestra anfitriona para el "Citrus Tour", una visita guiada por la finca en el que aparte de empaparte de la interesante historia de ese lugar, descubrimos variedades de cítricos que desconocíamos que existieran, además de degustarlos y cargar el coche con varias bolsas de obsequio. No hay nada mejor que probar los diferentes tipos de fruta sobre el terreno y recién cogidos del árbol, es una sensación indescriptible.
Tras la inyección de vitaminas, nos disponemos a explorar las diferentes poblaciones que recorren el Valle de Ricote guiados por los acertados consejos que atentamente nos dieron los dueños de la finca.

El recorrido hacia el Mirador de Bayna, el Azud de Ojós y un agradable paseo por los márgenes del río en Blanca, unas tapas y buenas vistas en Ricote, café y unos dulces bizcochos borrachos en Ojós, todo ello contemplando paisajes salpicados de agua, naranjos, limoneros, palmeras y montes, es digno de ver.


Ya por la noche nos esperaba un muy buen menú degustación en el glamurosamente desenfadado Atempo Weekend Bistrot, un rincón parisino en Archena con Paco a la cabeza, en el que no pudimos hacer otra cosa que dejarnos llevar por las anécdotas, curiosidades  y recomendaciones que entre plato y plato nos transmitía con el fervoroso entusiasmo de una persona que vive y siente su dedicación y su negocio como nadie. Buena relación calidad-precio.


Para finalizar nuestra celebración de aniversario aún nos quedaba una visita a las bodegas Luzón de Jumilla y a la vuelta disfrutar con el espectáculo de la floración de los frutales en los campos de Cieza. 
Por ello, el domingo temprano, nos despedimos de Llanos y Asís como quien se despide de unos amigos de los que uno no quiere desprenderse, con una sonrisa que nos pusimos el viernes al entrar y que no nos abandonó en todo el fin de semana, no sin antes llevarme en la maleta un último término para nuestro glosario viajero: el "Glamping" o camping con glamour. 
Sin duda habíamos estado en "La Joya del Glamping".

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