LLEVAN PENSANDO...

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10 de junio de 2013

CARTA A MI MADRE


Te fuiste discretamente, como no podía ser de otra manera, sin hacer ruido, como siempre, sin querer molestar. Fiel a ti misma, hasta en tus últimos momentos. Nunca quisiste ser protagonista, aunque en eso no te hayas podido salir con la tuya, pues para todos nosotros siempre serás el personaje principal de la historia de nuestras vidas... de ahí el vacío tan inmenso que nos has dejado. 
Tú siempre tan correcta, tan servicial, hasta con los extraños, hasta en tus últimos días, reviviendo y sobreponiéndote momentáneamente cada vez que entraba un médico o una enfermera para dedicarle una sonrisa, un "gracias", un "estoy bien"...

Nos dejas a una maravillosa persona, nuestro padre, que está destrozado y para el que su vida nunca será la misma sin ti, pero tranquila, vamos a intentar cuidarlo como se merece, nunca como lo harías tú, porque eso es imposible; pero pondremos todo de nuestra parte.

Me está resultando terriblemente complicado escribir esto, no puedo elaborar una sola frase sin que una profunda tristeza se apodere de mí y consiga hacerme llorar sin consuelo. Sí, esas lágrimas que reprimí hasta el último momento para que no te asustaras, más bien para que no te preocuparas, que aún en tu lecho de muerte seguías haciéndolo, anteponiendo tu preocupación por cualquiera de nosotros a tu fatal estado de salud.

Pero tú te lo mereces todo, todo aquello que nunca fui capaz de decirte en toda mi vida, unas veces por mi timidez y otras por mi maldito carácter. Solamente una vez te he dicho en voz alta "Te quiero", y fue cuando estuviste en la U.C.I., cuando creía que todo estaba perdido, cuando vi que era demasiado tarde. Como siempre llegando tarde a todo, reaccionando a destiempo... Tengo la esperanza de que me escucharas, y si no fue así, estés donde estés, espero que me comprendas y me perdones. Daría cualquier cosa porque leyeras esta carta, porque conocieras mis sentimientos hacia ti...
Es la espina que tendré clavada en mi corazón durante toda mi vida, no haber sido cariñoso contigo, no haberte expresado abiertamente mis sentimientos. Nunca me lo perdonaré.
Estos días a veces pienso que podría haber hecho algo más por ti, incluso en tus últimos instantes que confundí tu agonía con ciertos "signos de vida" y di falsas esperanzas a mis hermanos; sin embargo esos signos, significaban que te estabas despidiendo.

De alguna manera, el azar, el destino, o tú misma quisiste que fuera yo, tu pequeño, el que estuviera presente en todas y cada una de tus últimas crisis, el que te acompañara en tus últimos suspiros, el que te diera la mano y estuviera contigo hasta que te fuiste. Que sepas que no fue un fastidio, que fue todo un honor para mí, y me consta que soy la envidia de algunos de mis hermanos.
Yo que nunca quise ver a una persona muerta, que me negaba a pasar por estos tragos... pero te marchaste dándome tu última lección, para hacerme más fuerte, para poder con las ansiedades, luchar contra los temores, para hacerme ver que puedo afrontar todo obstáculo que se me ponga delante.

Quisiera decirte tantas cosas...., aunque todo se podría resumir en una sola palabra: GRACIAS. Ese "gracias" engloba multitud de situaciones y de cualidades tuyas:
Gracias por ser tú, por ser como fuiste y por educarme como lo hiciste. Por tus sabios consejos y advertencias.
Por ser una luchadora, una sufridora nata, por ser tan buena administradora y sacar 5 hijos adelante, renunciando a todo por los demás.
Gracias por quererme tanto, sobreprotegerme y mimarme demasiado. Lo hacías porque siempre creíste que era por mi bien .
Por tu constante sufrimiento, por tu eterna preocupación. Por eso, por sufrir tanto por mí, te oculté muchas cosas, no te hablé casi de mis inquietudes, de mis temores, de mis problemas... Siempre con medias verdades, las que tú habitualmente descubrías gracias a tu increíble intuición y sabiduría.
Gracias por  cuidarme, por arroparme cuando era pequeño. Por ser una excelente cocinera, por echarte tú siempre el peor plato de comida, por comerte la parte quemada o menos vistosa, por darlo todo por mí, por nosotros.
Te agradezco que hicieras tuyo cualquier pequeño éxito mío. Que reconocieras cada vez que hacía algo bueno, que de alguna manera estuvieras orgullosa de mí.

Solamente te pediré una cosa: por favor, deja de preocuparte por los demás, deja de sufrir, descansa, Descansa En Paz.

No sé qué pondrá finalmente tu epitafio, pero para mí sería algo como: 
"AQUÍ YACE DOLORES CABALLERO ALBALADEJO, LA MEJOR MADRE Y ESPOSA DEL MUNDO, LUCHADORA Y SUFRIDORA NATA. UNA AUTÉNTICA SEÑORA".

Estés donde estés seguro que estás reunida con los tuyos, sobre todo con una persona a la que nombrabas mucho los últimos días, tu madre. De algún modo se cierra el círculo y parece que todos buscamos en los peores momentos el consuelo de una madre, una madre que a mí me falta en vida, pero que siempre estará en mi corazón y en mis recuerdos.

Hasta siempre mamá, TE QUIERO.

2 comentarios:

  1. Jose Antonio, primero, lo siento mucho. Lo he visto por el facebook pero prefiero decirlo por aquí, más íntimo.

    Si tan orgulloso estás de tu madre, todo lo que has aprendido de ella, todo lo que te ha dado y lo que realmente eres, traspásalo a tus hijos, a tu futura familia. Demuéstrales y enseñales todo lo que has aprendido, todo lo que eres gracias a tu madre y, como dices tú, el día de mañana, tus hijos habrán aprendido aquello que tú aprendistes de tu madre. El círculo no se cerrará, seguirá latente y, como no, tu madre se sentirá orgullosa de que todo lo que te enseñó, te transmitió con todo su orgullo lo estás transmitiendo a tus primogénitos.

    Si te sirve de consuelo, una madre i un padre quieren a sus hijos con locura y saben perfectamente como son. Desde pequeños los ves como tienen una actitud y les descubres todo sin que tengan que decirte nada. Tu madre ya sabía lo que tenía que saber y no hay nada más bonito que irte de la mano de tus seres queridos. A veces, nos arrepentimos de cosas que no hemos hecho pero lo pasado, pasado está y lo que importa es lo que haces, y lo que has hecho con tu madre según lo que dices, yo creo que fue más que suficiente para que una madre descanse tranquila.
    No te martirices. No te tires piedras. No mires tanto negativo o falto en vuestra relación. Busca lo positivo que será mucho y mucho y del cual, te sentirás mucho mejor. Para una madre, ver a sus hijos felices, es lo mejor que le puede pasar, independientemente de lo que transmita o no diga, en el fondo, solo quieres lo mejor para ellos. Te lo digo como padre. Es así.

    SAludos, campeón!


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    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras de aliento. En estos momentos todo gesto o buenas palabras que se reciban te reconforta.
      Un placer volver a hablar contigo.
      Un saludo.

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